
El color sepia
Reconozco que nunca en mi vida he comprado ningún periódico deportivo ni económico. Sé que los primeros tienen una tirada superior hasta 8 veces más que los segundos, según certifica mensualmente la oficina de justificación de la difusión, conocida como la OJD. MARCA, encabeza los deportivos con una media de tirada de 356.000 diarios, y EXPANSIÓN está en 58.550. A estas cifras habría que sumar el número de lectores en bares, bibliotecas, centros oficiales y un largo etcétera. De todo lo anteriormente expuesto podemos deducir que el deporte en general y, especialmente, el fútbol, interesa mucho más que la economía. En mi círculo de conocidos también se dan esas proporciones entre periódicos deportivos y económicos. Los lectores de MARCA siguen todos los días las informaciones y opiniones de su diario preferido. Conocen no solo la alineación titular del equipo de su ciudad, sino que se saben de carrerilla el nombre de todos los entrenadores de primera y segunda división. También utilizan un lenguaje propio. Hace pocos días pregunté a qué se referían cuando decían que el entrenador iba a utilizar un “rombo” o quizá un “tridente”, y al parecer indica cómo el entrenador va a colocar a los futbolistas en el campo. En fin, que conocen muy bien el asunto y defienden con mucho ardor sus preferencias. Los lectores de los diarios económicos son más silenciosos y cuando los observas con su periódico sepia en las manos, dan la impresión de estar leyendo la Biblia por la atención que le ponen. Quizá se les escape algún resoplido cuando llegan a la obligada información sobre la Bolsa, si lo hacen, podemos intuir que sus acciones acaban de bajar. Observando estos datos podemos llegar a la conclusión de que una buena parte de la sociedad está perfectamente informada sobre el fútbol y una minoría sigue los avatares de la economía. Eso es al menos lo que yo pensaba hasta hace unos pocos días. Soy de los que compran a diario dos periódicos de información general, en los cuales también hay información deportiva y económica. En uno de ellos los domingos publican un cuadernillo de 32 páginas de color sepia, que inequívocamente indica que está dedicado a la economía, me picó la curiosidad y le presté atención. En su portada daban los siguientes titulares “La brecha salarial entre directivos y empleados crece pese a la crisis”. A medida que iba repasando sus distintas columnas me iba sorprendiendo e indignando por segundos. Quisiera transmitirles a ustedes algunos de esos datos elaborados por la CNMV y BLOOMBERG, al parecer dos gabinetes de reconocido “prestigio”, como dicen los eruditos. Las 35 empresas que aparecen son en su totalidad privadas y corresponden al IBEX 35, que ahora ya sé qué es. Se cita con nombres y apellidos a los 35 varones que ostentan su Presidencia y comparan su salario bruto anual con lo que percibe un empleado medio de su misma empresa. Solo quiero reflejar el caso más sobresaliente. Don Pablo Isla, presidente de INDITEX, cobra anualmente un bruto salarial de 22.206.000 euros, que son 1.004,38 veces más de lo que percibe la media de sus empleados. Les juro a ustedes que he repasado los datos ante mi resistencia antes de darlos por buenos. Se podrá argumentar que al ser INDITEX una empresa privada, son sus accionistas los que aprueban los emolumentos de sus dirigentes, lo cual no es del todo cierto, todas esas empresas tienen enormes deducciones fiscales. Saben qué les digo, que voy a comenzar a comprarme el MARCA.
28-5-2012
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