6/8/2012

Zaragoza.- El tradicional café con churros de la mañana se ha visto truncado en más de algún establecimiento zaragozano después de que un hombre de 35 años decidiera llevarse la furgoneta de reparto que llevaba uno de los trabajadores de la Churrería Los Ángeles.
Eran las 7.30 horas cuando, como es habitual, el propietario de este vehículo iba recorriendo la capital aragonesa para repartir este apreciado producto matinal. Paró en el bar Las Palmeras, en el barrio zaragozano de Las Fuentes, y dejó aparcada la furgoneta. Sin embargo, E.G.B., que según fuentes de la investigación acababa de robar una cartera, vio la acción del mandadero y decidió montarse y salir corriendo con la Renault Kangoo.
Inmediatamente llamó el trabajador a la Policía Local para alertar de lo que le había pasado, activándose al instante un dispositivo para localizar al ladrón y a la furgoneta.
Pocos minutos tardaron en avistar la furgoneta robada en el paseo de Pamplona con la plaza del Portillo. A partir de ahí el sospechoso emprendió, sin miedo alguno a pesar de carecer de permiso de conducir, una huida por varias calles del centro de la ciudad como Mayoral, Predicadores, Echegaray y Caballero, hasta que volvió a ir dirección a la zona de donde comenzó todo. Una fuga que en algunos momentos pudo provocar algún accidente o atropello porque, como han reconocido fuentes policiales, ha llegado a circular hasta a 100 kilómetros por hora, en dirección contraria y de forma muy sorpresiva, ya que no era un recorrido coherente.
Finalmente, pudo ser interceptado en el avenida de Compromiso de Caspe, esta vez en el cruce con Miguel Servet, al cerrar uno de los coches policiales el paso a la furgoneta, arrinconándole contra uno de los bordillos. El resto de las patrullas que participaron también cerraron su paso por los laterales. Todo, momentos antes de que, tal y como han reconocido fuentes consultadas, llegaran a producirse varios disparos por parte de la Policía Local: uno al aire y otro contra una de las ruedas de la furgoneta; para conseguir reducirle. Un extremo que fuentes municipales desconocen.
De ahí ya no tuvo escapatoria y fue detenido. Junto con la furgoneta robada y el consiguiente peligro entre conductores y viandantes también provocó daños en tres vehículos policiales como la rotura de un parachoques, la rotura de la dirección o el pinchazo de una de las ruedas en otro.
E.G.B. ha sido trasladado a los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Aragón como sospechoso de un hurto de vehículo, conducción temeraria, circular sin permiso de conducir, por los daños ocasionados y atentado contra los agentes de seguridad. Allí ha prestado la primera declaración y ya este martes pasará a disposición del Juzgado de Instrucción número 7, en funciones de guardia.
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