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Domingo, 23 de septiembre de 2018
Editorial

15/1/2014

El pulso Pitarch-Movilla contra la burbuja de Herrera

No se recuerda la última semana en la que las aguas bajaron tranquilas por las instalaciones de la Ciudad Deportiva. Tras dos trascendentales victorias, una de prestigio en El Molinón y otra convenciendo a La Romareda ante el Alcorcón, llega el enésimo lío de la temporada. Un nuevo episodio en el pulso Pitarch-Movilla, sin olvidar la reciente imputación de Moisés García por presunto fraude fiscal, que vuelve a relegar el aspecto deportivo a un segundo o tercer plano.

El Real Zaragoza suspendía de empleo, durante diez días, al centrocampista blanquillo por sus constantes ataques a la directiva aragonesa a través de las redes sociales. Así, varios empleados de la entidad impedían a Movilla acceder a la zona de vestuarios este miércoles, cumpliendo las órdenes enviadas por el director general. Por ello, el todavía futbolista del conjunto maño se dirigía a las gradas para observar una sesión de trabajo atípica, tanto para él como para el resto de presentes.

Acontecimientos que llegan después de que los de Paco Herrera realizaran el partido más completo en lo que va de campaña. Intensidad, precisión y efectividad fueron protagonistas sobre el césped para que el Real Zaragoza dejase los tres puntos en casa en la visita del Alcorcón. Casualidades o no, el equipo ha comenzado a carburar cuando la situación extradeportiva ya parecía insostenible.

En ese ambiente oscuro y pantanoso, Paco Herrera ha sido capaz de crear una burbuja en su vestuario para que ni García Pitarch ni los continuos disparates que rodean al club este curso logren desestabilizar a los suyos. Todas las semanas debe esquivar y desbaratar, de una manera u otra, un nuevo caso que azota y afecta a la plantilla maña para preparar el siguiente compromiso liguero.

En medio de esta última pataleta, como viene sucediendo en el pulso Pitarch-Movilla, se encuentra el Real Zaragoza. Es el escudo el único gran perjudicado en esta historia en la que reina desde la penumbra, una vez más, Agapito Iglesias. Poco parece importar ya el fútbol en una entidad en la que los dirigentes se desenvuelven mejor con el ambiente hostil que ellos mismos generan. La clave del ascenso pasará por la capacidad de Herrera para mantener a sus hombres al margen de tanto ruido.